Indígenas zapotecos de la Sierra Norte de Oaxaca, nacieron en el año de 1660 en S.Francisco Cajonos.
Fueron personas íntegras en su vida personal, matrimonial y familiar, desempeñaron diversos cargos civiles en su pueblo y también cargos como fieles (acólitos, sacristanes, etc.). Finalmente desempeñaron el cargo civil y eclesiástico de Fiscal, que los misioneros introdujeron o fomentaron entre los indígenas. En la noche del 14 de septiembre de 1700, los dos Fiscales descubrieron que un buen grupo de personas estaban realizando un culto de religiosidad ancestral; los Fiscales junto con algunos padres dominicos dispersaron la reunión y recogieron las ofrendas del culto.
Al día siguiente el pueblo se amotinó exigiendo la entrega de las ofrendas confiscadas, los Fiscales depusieron sus armas para salvaguardar la vida de los padres, a quienes dijeron: «Padres encomiéndenos a Dios».
Fueron azotados y encarcelados, negándose a renunciar a la fe católica diciendo: «una vez que hemos profesado el Bautismo, continuaremos siempre a seguir la verdadera religión». Fueron muertos a machetazos, y los sepultaron en el mismo monte, desde entonces llamado «Monte Fiscal Santos».
Su martirio y santidad, fueron reconocidos por la Iglesia con la Beatificación.



